Bernardo Baloyes es el actual poseedor del récord nacional de los 200 metros planos. Sexta entrega de Antioquia Olímpica

Para nuestra sexta entrega de “Antioquia”, invitamos a un deportista que tiene muy claros sus objetivos para el futuro en lo deportivo y en el campo profesional. Además de dedicar buena parte de su tiempo a los entrenamientos, exigentes por demás en su disciplina, este atleta, especialista en pruebas de velocidad, se graduó recientemente como profesional de la gastronomía. Bernardo Baloyes Navas es el actual poseedor del récord nacional de los 200 metros planos.

Bernardo nació en Isla Fuerte, departamento de Bolívar. Como deportista, ha hecho gran parte de su carrera en el departamento de Antioquia. La tierra natal de Bernardo Baloyes es una pequeña isla, ubicada al sur del golfo de Morrosquillo, constituyéndose en la última porción isleña del sistema insular de Cartagena de Indias.

A pesar del aplazamiento de las olimpiadas de Tokio para el año 2021, los entrenamientos de esta primera parte del año han sido intensos. Ahora, comienza una nueva fase de preparación con la que este joven atleta colombiano, uno de los 27 que ya tiene su cupo asegurado para la olimpiada, espera mejorar los registros individuales y abrazar la gloria olímpica el próximo año. Bernardo Baloyes Navas, bienvenido a “Antioquia Olímpica”.

“El máster chef del atletismo colombiano”

Cuando hicimos el contacto para hablar sobre el momento de forma deportiva que vive en medio de esta pandemia, nos sorprendió el inusual “acelere” que tenía en ese momento. A veces, la virtualidad, las redes sociales y las mismas líneas telefónicas generan ese tipo de confusiones sobre el comportamiento de los interlocutores, especialmente, para quienes están al otro lado de la conversación.

Tenía una actitud un tanto extraña. Luego, con su respuesta, la aclaración fue bastante jocosa: “es que andaba por acá en la casa, preparándome unas ricas y deliciosas costillas. Yo ya terminé la carrera de gastronomía y en los ratos libres me gusta ensayar muchos platos, experimentar y cocinar cosas deliciosas”. Con razón, dijimos. Estaba tan concentrado en las costillas que no era hora para preguntas periodísticas. Finalizado el asunto culinario, retomamos la conversación, fluida por demás, entre un reportero y un joven deportista de 24 años, jovial, alegre, descomplicado y muy centrado en los objetivos que tiene para los próximos años.

Da gusto conversar con él. No solo por la claridad que tiene sobre lo que viene en su futuro deportivo, sino por la fluidez con la que habla de su profesión como egresado de la carrera de gastronomía: “siempre me ha gustado mucho esto de la cocina. Estudié y me gradué en el “Cesde” en la ciudad de Medellín. Me apasiona el tema de cocinar. Tengo la idea de combinar mi deporte y ser un chef de gran reconocimiento a nivel internacional”.

Queda claro que si Bernardo Baloyes prepara sus platos con la misma velocidad y calidad con las que corre en las pistas del mundo, tendrá el futuro asegurado en el hermoso arte de la buena mesa. Por lo pronto, la situación de pandemia que vive el mundo actualmente, le ha servido para practicar en casa sus recetas y tratar, al tiempo, de mantener la forma física y deportiva, situación que no ha sido fácil de llevar, especialmente para un velocista como él: “es muy duro entrenar en la casa e incluso en las mismas calles, particularmente con el uso del tapabocas que no lo deja a uno respirar bien. Sin embargo, desde hace tres meses nos toca cuidarnos entre todos. Seguimos entrenando para los olímpicos y darle los mejores resultados a Colombia”.

Ahora, con 24 años de edad y con el irrestricto apoyo que recibe por parte de su familia, especialmente de su mamá, doña Yarlenis, le espera un año de trabajo intenso para llegar a las competencias de su segunda olimpiada. La primera aparición en Río de Janeiro, con 20 años, sirvió para entrar en el concierto del atletismo olímpico mundial. Para llegar a Brasil en 2016 y, ahora, como uno de los 27 clasificados a Tokio, siempre estuvieron en la mente, su mamá, el papá Bernardo y los dos hermanos, Luis Esteban y Lina María: “le doy gracias a Dios por la hermosa familia que tengo, sencilla y humilde. Ellos siempre están apoyándome en el deporte y en mis estudios. Eso me hace más fuerte y me dan ganas de salir adelante. Por mi mamá, mi papá y mis hermanos, soy lo que soy. Gracias a mi madre estoy en este deporte, luchando y tratando de lograr mis objetivos en la vida”.

Para este atleta bolivarense que tiene el alma y el corazón arraigados en Antioquia y que hace parte de las nuevas generaciones de velocistas colombianos, 2019 fue un año de muy buenos resultados, tanto en lo profesional como en lo deportivo.

Además de la clasificación a Tokio, cupo alcanzado en mayo del año pasado en el Gran Prix Internacional Ximena Restrepo en Medellín con un tiempo de 20.19 en los 200 metros planos, Bernardo Baloyes cerró el año con dos medallas de oro y una de bronce en los Juegos Nacionales en Cartagena. La primera presea de oro en su tierra fue en los 200 metros, su especialidad, con un tiempo de 20.55. El segundo oro fue en el relevo de cuatro por cien metros con 40:22. Finalmente, obtuvo una medalla de bronce en los 100 metros con 10.43. Todos estos resultados fueron el reflejo del esfuerzo y la dedicación de un atleta que siempre se ha fijado en la mente ser el número uno de la velocidad en Colombia.

Ahora, confiando en la posibilidad de salir de esta situación de pandemia a nivel mundial, Bernardo se prepara para un año de fuertes retos y entrenamientos diarios: “el resto del año lo tenemos muy bien planeado. Ahora estamos entrenando para no perder la base. Lo que se viene a partir del mes de agosto es la preparación general que es muy fuerte para mantenernos hasta los Juegos Olímpicos. Debemos tener mucha mentalidad, disciplina y sacrificio para lograr los objetivos que nos hemos fijado en este próximo año. Estamos entrenando en estos días por los alrededores del estadio Atanasio Girardot, haciendo lo mejor que podemos. Sabemos que el que quiere, se esfuerza y se sacrifica”.

Más allá de los buenos resultados del último año y del significado que tiene para el país que uno de sus hijos, nacido en una pequeña isla, con sueños pasados de ser futbolista, vaya a sus segundos Juegos Olímpicos, en la mente de Bernardo Baloyes está fija la idea de ser reconocido como uno de los más importantes chefs del mundo. Se ha convertido, dice, en su propio nutricionista. Finalmente, al cierre del día y en casa, luego de las intensas prácticas que por estos días hace en improvisadas pistas callejeras en Medellín, emprende su segunda pasión, cocinar costillitas deliciosas a máxima velocidad.