Nelson Padilla… un ampáyer que no se quedó en el dugout

Nelson Alberto Padilla Álvarez es Bachiller modelo 78 del Colegio Departamental de Bachillerato y Carreras Intermedias Lácides Ceferino Bersal de Santa Cruz de Lorica Córdoba, institución educativa de la que, el recordado boxeador, Javier Durango ´El Flechas’ decía «cipote ´e nombre pa´ tre salone”.

Padilla Álvarez, quien se presentó ocho veces para el ejército y nunca cargaron con él, nació en San Antero (Córdoba), en el hogar que formaron don Francisco y doña Paula. Fue el primero de la camada de siete. Los otros son Yazmín, Feliciano, Génova, Alby, Bernarda y Lucía.
Foto. Nelson Padilla con la tranquilidad de un hombre feliz

«Nací en 1958; soy liberal toda la vida, por tradición y de herencia familiar, de trapo rojo como Alfonso López Michelsen; hice la primaria en la escuela Miguel Antonio Caro y asistí al colegio, hasta cuarto, en el colegio Julio César Miranda de mi pueblo natal, San José de San Antero. De allí pasé al Lácides», narró el cordobés.

Terminó el bachillerato y trabajó como mensajero en el otrora Telecom San Antero, en los años 79 y 80. Disfrutó la juventud con toda intensidad y aún vibra con cierto ímpetu el tradicional y pintoresco Festival del Burro, que se realiza en época de Semana Santa en su calurosa tierra.

Llegó a Apartadó, en Urabá, gracias a un primo materno (Libardo Morelos Padilla), quien se pasó por su casa y lo sonsacó. Vino a la zona bananera de Antioquia a pasar unas vacaciones que ya van por 40 años.

«Tenía 22 años, cuando aterricé en el Río de Plátano (nombre de Apartadó en lenguaje katío), el 20 de junio de 1980», comenta Nelson Alberto quien es libre como el viento y por estos días no comparte su vida con nadie.

Ya en Apartadó y, tras el abandono del trabajo en San Antero, comenzó a laborar en Unibán (fábrica de cajas); pasó por el municipio de Apartadó (del 84 al 86), en oficios varios y, de allí, se fue a trabajar con Abel Ramiro Guzmán, gerente de Expoban, con béisbol.

En la pelota caliente se manifestó en varias posiciones: cátcher, primera base, segunda base y pitcher. Fue selección Córdoba juvenil. También le jaló al sóftbol, pero solo en el ámbito regional.

En los años 90, en dos períodos, trabajó con el Imder de Apartadó, bajo la batuta del dinámico José María Gutiérrez Fernández, un vallecaucano de Tuluá, quien también echó raíces por estas tierras desde los años de upa.

Padilla Álvarez, quien gusta del vallenato, no solo de la provincia sino también del sabanero, amigo de porros, cumbias y gaitas, es juez nacional de béisbol desde 1989 e internacionalmente lo hace desde el año 2004.

Con mucho orgullo y semblante de satisfacción reseña que viene juzgando, en forma continua, los torneos de béisbol de los Juegos Nacionales desde 1996, cuando Bucaramanga y Barrancabermeja fueron sede. Por fuera de las fronteras de la patria ha impartido justicia deportiva en Bolivarianos, Suramericanos y Centroamericanos.

Desde 1987 apoya a Indeportes Antioquia en los eventos deportivos donde se juegan béisbol y sóftbol. «Mi primera salida con Coldeportes Antioquia fue en Carepa y todavía tengo mucho camino por recorrer», aseveró el sananterano que no escatima esfuerzo para enfundarse un overol y con pico, pala y carretilla poner en condiciones de diamante de béisbol o softbol, las canchas de fútbol que en los municipios de Antioquia se habilitan para los juegos de sus amados deportes.

Este es un pequeño color (historia) de Nelson Alberto Padilla Álvarez, un ampáyer (persona encargada de arbitrar un juego de béisbol), que no se quedó en el dugout (área donde se ubica la banca de un equipo), sino que trascendió más del center fielder.

Luis Fernando Loaiza Gallego.