Indeportes Antioquia 50 años (38): con los Juegos Centroamericanos y del Caribe, edición XIII, Medellín se hizo grande 1

Hoy presentamos la entrega número 38 de esta serie, correspondiente a la primera parte del capítulo 16 del libro Indeportes Antioquia 50 años, editado en 2019.

Con los Centroamericanos, Medellín se hizo grande

Los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 1978 contribuyeron al crecimiento físico y deportivo de la ciudad.

A la gente de Medellín le gusta recibir visitas. Su vocación para ser los mejores anfitriones es una condición genética. Ser cordiales y ofrecer su casa es una característica del ADN de los antioqueños.

Cuando a Medellín se le otorgó la sede de los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 1978, durante la asamblea de la Odecabe, celebrada en Santo Domingo, República Dominicana en 1974, la gente vivió este acontecimiento como una fiesta y se maravilló ante la perspectiva de disfrutar de un evento de tal magnitud en sus calles y escenarios. Los Juegos fueron la ocasión perfecta para mostrarles a otros países no solo la ciudad, sino la calidad de su gente.

Por supuesto, el entusiasmo de los ciudadanos tuvo el respaldo del gobierno y de los entes deportivos. Medellín y sus municipios vecinos debieron transformar, mejorar y aumentar su infraestructura deportiva en pocos años. No era posible recibir a más de 2.000 atletas de más de 20 países sin acondicionar los escenarios, construir una villa, preparar la ciudad, mejorar el transporte, educar a los taxistas, adecuar la estructura hotelera, aprender y enseñar cómo organizar un evento multideportivo con la certeza de hacerlo bien.

Fue un aprendizaje que no tuvo tregua durante los cuatro años de preparación. Medellín, Antioquia y sus autoridades entendieron que no era posible organizar los Juegos sin comprometer a todos los estamentos: gobierno, industria, empresas turísticas, sector educativo, universidades y público en general.

“Teníamos unos escenarios cercanos, la mística y entrega de la ciudad y la ciudadanía. Los Juegos eran y fueron un compromiso de todos”, así lo reseña Julián Pérez Medina, quien dirigió las comunicaciones de los Centroamericanos y del Caribe de 1978. Este periodista, al final, entregó el libro oficial que resume cada acción, cada marca, cada atleta presente en Medellín en aquellas justas.

Ejemplo de esa mística fue la forma cómo se financió el certamen. Se consiguieron recursos del Municipio de Medellín, el Departamento de Antioquia, del Gobierno nacional y la empresa privada, aportes que sumaron, finalmente, más de 500 millones de pesos.

Un detalle valioso

Hoy, 41 años después de los Juegos Centroamericanos de 1978-hacemos aquí un paréntesis para recordar que el libro se editó en 2019-, queda como recuerdo un hecho destacable: “se puso como bandera que los Juegos tendrían como escenario un país de libertades. Y son 18 libertades las que están consagradas en Colombia: libertad individual, de conciencia, de industria, de testimonio, de cultos, de empresa, de enseñanza, de enajenación, de prensa, de profesiones, de sufragio, de poseer, de inventar, de donar, de comunicación, de formar compañías, de hacer peticiones, de reunión. Con estos Juegos Colombia rinde tributo a todas las formas de libertad” escribió Pérez Medina en su libro, en 1980.

Además, dice el periodista en su escrito que al ratificar que Colombia recibiría los Juegos siendo un país pacífico y respetuoso, los demás países vendrían confiados y seguros.

Los Juegos Centroamericanos y del Caribe son el evento multideportivo regional más antiguo. Se realizan desde 1926 y agrupan a los atletas de países ubicados en América Central y aquellos con influencia del Mar Caribe. Al final, Medellín recibió, entre el 7 y el 22 de julio de 1978, a 2.605 atletas de 21 países y 19 disciplinas.

El deporte como plataforma

Para Medellín, el reto de organizar con excelencia los Juegos Centroamericanos y del Caribe tuvo un doble propósito: fue la ocasión para mostrarse ante el continente y, sobre todo, representó el punto de partida para enfocarse en políticas de apoyo al deporte, su promoción, su infraestructura, el desarrollo de las ligas. Sirvieron para formar atletas de alta competencia, tal como lo hizo el Valle del Cauca con los Juegos Panamericanos de Cali-1971.

Todo ese esfuerzo económico gubernamental fue la plataforma para ponerle un sello de progreso a Medellín y a sus municipios vecinos, enfocado en la construcción y mejoramiento de los escenarios ya existentes, reformas y construcciones para promover mayor interés y más dedicación por parte de los atletas locales, entre muchos otros beneficios.

Para recibir los Juegos, los municipios de Medellín, Bello y Envigado empeñaron su palabra y su capacidad para consolidar unidades deportivas que aún hoy son ejemplo por su funcionamiento en favor de los atletas.

Entre las obras más significativas que se hicieron para los Centroamericanos están:

-En el Estadio Atanasio Girardot se construyen la pista atlética y la tribuna alta en el sector oriental, además de nuevas cabinas para prensa y radio, y se mejora la cancha.
-Se construye el estadio de atletismo.
-Se remodela el coliseo de baloncesto.
-Mejoras en el diamante de béisbol.
-Renovación del velódromo.
-Renovación de las piscinas.
-Se construyeron el diamante del sóftbol
-Se hacen nuevas canchas de tenis.

Los Juegos significaron una remodelación total de lo que se llamaba el Parque Recreativo Atanasio Girardot, cuyos escenarios, en su mayoría, tenían más de 25 años.

Bibliografía

Pérez Medina, Julián. (1980). Memoria de los XII Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe Medellín 78. Medellín. Editorial Bedout.

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Realización: Oficina de Comunicaciones de Indeportes Antioquia.
Autor del texto original: Esperanza Palacio Molina. – Comunicadora Social – Periodista
Adaptación de textos para radio: Juan B. Estrada Mosquera.
Año: 2020 @copyright.