Indeportes Antioquia 50 años (20): la infraestructura deportiva se fortaleció desde mediados de la década de 1970 (1)

Hoy presentamos la vigésima entrega de esta serie, correspondiente a la primera parte del décimo capítulo del libro Indeportes Antioquia 50 años, en el que se habla sobre la importancia de la infraestructura deportiva que se fortaleció, gracias a la entidad, desde mediados de la década de 1970. (Coliseo del Café de Ciudad Bolívar (Foto cortesía de Jaime Guerrero Arboleda)

La infraestructura como factor de desarrollo

En 2016, Guillermo Tuttle Páez, ingeniero del Equipo Técnico de Infraestructura, área que antes se denominaba División de Construcciones de Indeportes Antioquia, visitó la cafetería del coliseo de Chigorodó. En la conversación con el dueño, este le contó que ese escenario lo construyó “el ingeniero Tuttle hace como 35 o 40 años”. Esta afirmación retrata una parte de la historia de Indeportes, de la que Tuttle es un referente.

Relata este samario, quien actualmente el empleado de más antigüedad en Indeportes Antioquia, con 40 años de servicio y considerado el papá de los escenarios deportivos del Departamento (ha diseñado estructuralmente 80 coliseos), que en la entidad se habló de infraestructura deportiva cuando se liquidó la Corporación que tuvo el manejo de los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 1978.

En los inicios de la Junta Administrativa de Deportes de Antioquia, años 1969 y 1970, el añejo punto de referencia de una obra deportiva en el Departamento era el estadio monseñor Héctor Urrea de Sonsón. En ese entonces, Coldeportes Nacional les giraba los recursos directamente a los municipios y los ingenieros de la regional paisa asumían el manejo de la dirección técnica, con un equipo dirigido por el ingeniero Miguel Bonilla. Fue la época de las placas polideportivas que dieron paso a construcciones de mayor envergadura.

“La primera obra grande construida por Coldeportes Antioquia fue la Unidad Deportiva de Chigorodó, entre 1979 y 1980. Fue inaugurada en enero de 1981 y contaba con cancha de fútbol, coliseo cubierto, pista atlética y diamante de béisbol”, recuerda emocionado el ingeniero civil Tuttle, graduado en la Universidad de Medellín.

Previo a lo hecho en la región de Urabá se diseñó un programa de amplia cobertura que resultó exitoso. Entre el Comité Departamental de Cafeteros y el Departamento de Antioquia se suscribió un convenio en 1977, el cual contemplaba la adecuación de placas polideportivas en las veredas, las que también se aprovechaban como secaderos de café o “beneficiaderos”.

El exdirector Ramiro Vélez Restrepo, muy inquieto con la ejecución de obras de infraestructura, revalidó en 1982 el referido convenio, el cual rigió hasta 1987, esta vez a nombre de Coldeportes Antioquia y el Comité. Vélez logró que las entidades invirtieran por partes iguales y que se incluyeran las cabeceras municipales.

Bajo esta figura se construyeron varios coliseos cubiertos y el primero de ellos fue el de Ciudad Bolívar, con una inversión de 9 millones y medio. Otras obras se levantaron en Santa Bárbara, Salgar, Jericó, Amagá, Fredonia, Titiribí, Támesis y Andes, con el fin de que fueran punto de encuentro ciudadano y escenarios multipropósito.

Una obra de enorme repercusión, por su sentido social y deportivo, es la Villa Deportiva Antonio Roldán Betancur, la cual debe su nombre al que fue director de la Junta Administradora de Deportes de Antioquia a comienzos de los años 80 y quien, en 1981, tuvo la idea de su construcción.

Los planos fueron elaborados por la administración de Ramiro Vélez Restrepo y la ejecución se hizo en la gestión de Alberto Arredondo Sierra, en 1991, por un valor de 700 millones de pesos. “La Villa afianzó a Antioquia como potencia deportiva”, refrenda Tuttle.

En ese trascender de la infraestructura se acometieron obras de gran calado, como el Polideportivo Mario Giraldo de El Santuario, entre 1994 y1997, gracias a recursos de Coldeportes, la comunidad, la colonia santuariana y la Nación. Este fue un modelo diferente de alianza público-privada en épocas del director Diego Palacios Gutiérrez. Igualmente, entre 2010 y 2012, se construyó el estadio John Jairo Tréllez, de Turbo, bajo la supervisión del grupo de ingenieros de la regional paisa, durante la administración de Julio Roberto Gómez Gaitán, siendo Luis Alfredo Ramos gobernador de Antioquia.

Y así sucedió también con decenas de escenarios, asegura Tuttle. Varios de ellos situados en el Área Metropolitana, como el coliseo del INEM, el estadio de Sabaneta y la instalación de la pista del estadio de atletismo Alfonso Galvis, con motivo del Campeonato Suramericano de 1989. “En varias ocasiones trabajamos en llave con el Inder de Medellín, entidad que aportaba la financiación y, en algunos casos, la interventoría, recuerda la ex directora del INDER María Victoria Jiménez, claro está respetando la jurisdicción y el ordenamiento legal. De este modo, Indeportes Antioquia, encargado de los diseños y de la ejecución, construyó el palco del estadio Atanasio Girardot en 1997, remodeló los camerinos, los túneles que van de estos a la cancha y reformó los bajos del estadio futbolero donde funcionan algunas Ligas deportivas del departamento”, rememora el ingeniero civil.

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Realización: Oficina de Comunicaciones de Indeportes Antioquia.
Autor del texto original: comunicador social-periodista Pablo Arbeláez Restrepo
Adaptación de textos para radio: Juan B. Estrada Mosquera.
Año: 2020 @copyright.