Indeportes Antioquia 50 años (13): primera parte del séptimo capítulo: el deporte antioqueño en la década de 1960

Hoy presentamos la décima tercera entrega de esta serie, correspondiente a la primera parte del séptimo capítulo del libro Indeportes Antioquia 50 años, referido al deporte antioqueño en la década de 1960.

Los años sesenta fueron generosos en deportistas

La moderna y sólida estructura deportiva de la Antioquia de hoy, empezó a gestarse en los inicios de la década de 1960. La celebración de varias ediciones de los Juegos Nacionales Universitarios en Medellín 1960, 1964, 1966 y 1968, y la creación de la Junta Administradora de Deportes de Antioquia, el 20 de agosto de 1969, que luego se convirtió en Coldeportes Antioquia, afianzaron la idea de hacer de este departamento una potencia nacional.

Fue clave el papel que cumplió un grupo de dirigentes, varios de ellos exdeportistas, quienes impulsaron las ligas, con la conformación de algunas o la certificación de un trabajo de base, realizado desde años atrás. Esta nueva dimensión de la actividad originó el surgimiento de una generación de atletas que dio sus primeros pasos hacia el alto rendimiento, como sucedió con Martín Cochise Rodríguez, Mario Papaya Vanegas, Mario Agudelo, Bernardo Cunda Valencia, quien era de Manizales, el cartagenero José Miguel Corpas, Diego Correa y Álvaro Mejía Flórez, quien tuvo un paso fugaz por Antioquia, entre otros. El fútbol aficionado, el ciclismo, el baloncesto y el béisbol, fueron los deportes líderes en este proceso.

El Sabio José Miguel Corpas y su béisbol estelar

La celebración de José Miguel Corpas, al coronarse campeón mundial de béisbol aficionado, no pudo ser más incómoda. Aquella tarde del sábado 27 de febrero de 1965, al salir del estadio 11 de noviembre, el público cartagenero enloqueció de felicidad con la novena de Colombia. Era tal la emoción que, por petición de los hinchas, José Miguel, a sus 19 años, fue montado en el techo de un bus con trofeo y todo, con tan mala suerte que resbaló y cayó al pavimento, lo que le provocó una conmoción cerebral. “Esa noche me perdí la celebración del título mundial, porque fui a dar al hospital de Manga, donde recuperé el sentido”, recuerda el paracortos, que hoy tiene 76 años. Quienes saben del deporte, como el periodista cartagenero Raúl Porto Cabrales, aseguran que José Miguel ha sido uno de los jugadores más inteligentes en la historia del béisbol colombiano.

Tras esa hazaña de la pelota caliente, El Sabio Corpas, como lo bautizó el periodista Alirio González Pérez, se fue a vivir a Medellín, ciudad donde se quedó para siempre. A la vez que estudiaba licenciatura en química y biología en la Universidad de Antioquia, se destacaba en el béisbol. Como jugador insignia, llevó a la novena paisa a conquistar el primer título nacional ante Atlántico, en Cartagena, en 1967, con victoria de 2 carreras por cero.

En los Juegos Nacionales de Ibagué, celebrados en 1970, repitió campeonato al vencer al equipo de Fuerzas Armadas, por pizarra de doce a cero. Años después fue el jefe de deportes de Cervecería Unión, firma en la que condujo, con acierto, al cuadro de Pilsen. En las postrimerías de su carrera deportiva fue pelotero profesional en los elencos de Águila y Olímpica, en la Costa Atlántica.

José Miguel, oriundo del barrio Santa Rita de la Ciudad Heroica, es toda una institución. Fue el mejor jugador de Colombia y uno de los símbolos del deporte antioqueño. Tras finalizar su etapa como deportista, se hizo técnico. Incluso realizó una pasantía con los Astros de Houston, y presidió la Liga de béisbol de Antioquia, durante dos periodos.

Los 7 mil kilómetros de El Ñato Suárez

De jovencitos, Javier El Ñato Suárez y Martín Emilio Cochise Rodríguez recorrían las calles de Medellín siendo mensajeros en bicicleta. Luego de su jornada compartían un litro leche y un gajo de bananos, como símbolo de amistad. Crecieron juntos en su vida deportiva y personal. Han sido amigos entrañables, aunque fueron duros contrincantes en la carretera.

El Ñato, llamado también El Escalador de América, mote que acuñó el narrador Alberto Piedrahíta Pacheco, ponía a padecer a Martín en las duras escaladas y Cochise hacía lo propio con su amigo, en el terreno llano. La rivalidad deportiva entre ambos marcó la década del 60; incluso el país ciclístico se dividió entre suaristas y cochisistas.

“En Suramericana, donde laboré 40 años, mis maestros de la empresa me enseñaron a respetar, tanto en el triunfo como en la derrota. La rivalidad deportiva con Martín siempre la viví como algo del momento”, relata el campeón de la Vuelta a Colombia de 1965, quien disputó diez rondas nacionales. El Ñato fue subcampeón desde 1966 hasta 1968. Quedó tercero en 1962, cuarto en 1963 y quinto en 1964.

Suárez, a sus 74 años, sigue siendo considerado un emblema del deporte paisa; además de haber sido protagonista de la Vuelta a Colombia, también compitió en los Juegos Olímpicos de Tokio, 1964, y México, 1968, y en las Vueltas a México, Guatemala y Cantabria, esta última en España.

“Entre los años de 1962 y 1963, a los 19 años de edad, sumé 7.000 kilómetros, al juntar los recorridos de dos Vueltas a Colombia y la Vuelta a México”. Esta fue una de las tantas hazañas de uno de los corredores más ganadores en la historia del ciclismo antioqueño, sumando clásicas, circuitos, carreras de un día y vueltas.

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Realización: Oficina de Comunicaciones de Indeportes Antioquia.
Autor del texto original: periodista y comunicador social Pablo Arbeláez Restrepo.
Adaptación de textos para radio: Juan B. Estrada Mosquera.
Año: 2020 @copyright.