“Antioquia Olímpica”… en esta entrega, Carlos Mario Oquendo de BMX: «Me dolían los dientes de tanto morder mi medalla»

“Antioquia Olímpica”. Un espacio para contar las historias de los deportistas del Departamento que se alistan para los Juegos Olímpicos de Tokio. En esta entrega, Carlos Mario Oquendo de BMX. (Foto cortesía de la Comisión Antioqueña de BMX)

Nuestro tercer invitado a la entrega de esta semana en “Antioquia Olímpica”, es un deportista que asume los retos profesionales y familiares con mucha responsabilidad. Su amplio recorrido internacional lo llevará el próximo año a una tercera experiencia olímpica. A los 33 años, este corredor antioqueño combina sus entrenamientos diarios, a través de cursos y seminarios de capacitación, con la ayuda y cualificación para los demás atletas antioqueños y colombianos de alto rendimiento. Carlos Mario Oquendo Zabala, medallista de bronce en Londres 2012, bienvenido a “Antioquia Olímpica”.

“Me dolían los dientes de tanto morder mi medalla»

Frente a la pantalla, el moderador presentó a algunos de los expositores que harían parte de la estructura académica del seminario. El último en aparecer, no como conferencista, sino como gestor de esta iniciativa, fue Calos Mario Oquendo Zabala. Alejado de su escenario natural, el medallista olímpico de Londres asumió este nuevo rol en su proceso de cualificación profesional. Junto con especialistas en diferentes áreas, particularmente en las relacionadas con el deporte, la actividad física y el mercadeo, Carlos Mario se ha fijado como objetivo, aprovechando la virtualidad, cualificar a los atletas colombianos de alto rendimiento en distintas competencias que, asegura, les servirán para mejorar su futuro deportivo, profesional, humano y familiar.

Cuando hizo su aparición a través de la plataforma en la videoconferencia, de inmediato, vino a la memoria aquel inolvidable momento de hace ocho años en la pista de BMX del velódromo de Londres, ubicada en el Parque Olímpico de la capital londinense. Para ganar la medalla de bronce olímpica, el corredor colombiano terminó a 675 milésimas del triunfador de la prueba, el letón Maris Strombergs (37.576), quien también fue campeón en los olímpicos de Pekín en 2008. La medalla de plata, allí, en Londres, fue para el australiano Sam Willoughby. Este fue un momento inolvidable en la vida de Carlos Mario, en la de su familia, amigos y allegados. Igualmente, el país recuerda, además de ese metal de bronce, la medalla de oro de Mariana Pajón Londoño en esta misma disciplina.

Con un dejo de nostalgia y luego de ocho años de haber logrado esta presea, Carlos Mario trae a la memoria ese momento anecdótico que se quedó instalado en su memoria para toda la vida: “el recuerdo más cercano que tengo de los olímpicos de Londres fue la misma medalla. La verdad, yo la visualizaba desde antes. Me acuerdo cuando la mordí subido en el pódium. Me dejó hasta dolor en los dientes porque la apreté con muchas ganas. Incluso, ahora la veo y me acuerdo de todo. Fue un momento muy significativo para mí y para las personas cercanas que también sintieron como propio este resultado”.

Con el rótulo de medallista olímpico, Carlos Mario llegó para participar en sus segundos juegos en Río 2016. Hace cuatro años, las cosas, desde lo deportivo, no funcionaron. Luego de ser eliminado en la ronda de semifinales, la ilusiones de revalidar o de mejorar la medalla de bronce obtenida en Londres, se esfumaron. Sin embargo, otro corredor antioqueño, Carlos Alberto Ramírez, ganó en esta prueba la medalla de bronce. En Rio, este fue una especie de paliativo deportivo ante la eliminación de Carlos Mario.

Desde el debut en aquella olimpiada londinense han pasado ocho años. Ahora, del corredor novato, joven, impulsivo e inexperto, queda poco. Carlos Mario ha madurado, tanto física, como intelectualmente. Habla con propiedad sobre los temas relacionados con el presente y el futuro de su deporte: “El aplazamiento de los Juegos Olímpicos de este año es un tema muy importante para todos. Para mí, lo primero es la salud. Los deportistas quedamos en las mismas condiciones. Debemos prepararnos para comenzar los entrenamientos en pista cuando nos lo permitan. Hay que afrontar la crisis y esta situación con mucha responsabilidad y avanzar en la preparación hacia Tokio 2021”.

A pesar de la importancia, responsabilidad y compromiso que generan para un medallista olímpico la preparación y, luego, la participación en una nueva olimpiada, Carlos Mario Oquendo aprendió a diversificar su horizonte personal y profesional.

Ayudarles a los deportistas más necesitados y capacitar para el futuro a los atletas de alto rendimiento, son dos aspectos que están en la mira del corredor antioqueño nacido hace ya 33 años. “Además del trabajo físico y el mantenimiento de la forma, por estos días estamos concentrados en sacar adelante nuestro proyecto de capacitación y de ayuda para los atletas del departamento y del país. Una de las primeras actividades fue apoyar, junto con Indeportes Antioquia, a los que están en situación más compleja desde el punto de vista económico. Igualmente, esperamos que a través de un proyecto que llamamos TAF (Top Athlete Forum), prepararemos a los deportistas en temas complementarios a su deporte y al futuro personal y familiar”.

La vida de un medallista olímpico como Carlos Mario Oquendo Zabala no gira solamente en torno a las pistas y a las bicicletas. Como atleta de alto rendimiento, tiene muy claros sus objetivos y responsabilidades deportivas. Igualmente, es fundamental en su futuro, la vocación de ayuda a los demás atletas que orientan sus procesos hacia el alto rendimiento. Por ahora, las cosas cotidianas giran en torno al trabajo en casa y a la virtualidad. En la mente sigue esa especie de revancha deportiva por lo sucedido en Rio 2016. Cada vez que mira la medalla de Londres 2012, en su imaginario aparece Tokio 2021 y esos deseos inmensos de que, al morder una nueva medalla olímpica, los dientes le queden doliendo durante muchos meses.